Piensa en grande: piensa en finanzas

Dicen que la mente humana es tan poderosa que si desarrolláramos al tope su capacidad, seriamos capaces de lograr cosas inimaginables, si esto es cierto, no lo sé. Pero lo que sí puedo asegurar y que es conocido por la gran mayoría de las personas, es que somos capaces de atraer a nuestra vida aquello que pensamos y declaramos, ¿no lo crees? Veamos: quien dice que no tiene “suerte” en su vida, es a quien peor le va, ¿casualidad? ¿O será más bien causalidad? Me inclino por la segunda. Tal vez, sea un poco difícil de aceptar pero lo cierto es que a medida que nos enfocamos en una visión de vida, atraemos eso hacia nosotros.

La forma en que básicamente funciona esto, es la siguiente: al pensar de forma optimista y positiva, desarrollamos entusiasmo y motivación hacia las cosas que hacemos y el logro de nuestros objetivos, los fracasos los vemos como oportunidades de crecimiento y superación e ideamos alternativas para que no vuelvan a ocurrir y con ello, vamos perfeccionando nuestra habilidad para descartar lo que nos afecte. En contraste, una persona que permanece constantemente quejándose y lamentándose, no posee ningún estimulo para progresar, pues considera que independientemente de lo que haga siempre le irá mal, y al no intentar algo nuevo para obtener resultados distintos, vivirá encadenado en sus errores. ¿Ahora lo ves más claro? No se trata de una idea metafísica, divina ni de ley cósmica, sino de simple lógica.

Entrenando a nuestro cerebro

Entonces, bajo esta perspectiva lo ideal es modificar nuestros esquemas de pensamiento y de allí comenzar a transformar nuestra conducta, esto aplica para todos los ámbitos de nuestra vida, incluyendo por supuesto el tema financiero. En este caso, para lograr una mentalidad económica exitosa, los pasos a seguir son más sencillos de los que podrías imaginar. En primer lugar, piensa en positivo, toda meta realista que te propongas puedes lograrla si te organizas y planificas calculando riesgos pero también beneficios, para ello, considera la perseverancia, la proyección a futuro a través del establecimiento de metas, practica la resiliencia, es decir  la capacidad de adaptarte a los cambios, por muy negro que luzca el panorama, aceptar pronto la situación actual, nos permite ideal alternativas para salir de ellas rápidamente, de allí que se diga que las crisis son el caldo de cultivo de la creatividad e ingenio de las personas.

Ahora bien, en este proceso de programación financiera mental para el éxito, debes también considerar modificar tu lenguaje, recuerda que actuamos en totalidad pues somos un sistema, por ello debe haber congruencia entre pensamiento, sentimiento y acción. No sólo debemos pensar y creer en nuestro éxito sino también decretarlo en palabras, esto fortalece la seguridad personal y se proyecta y hace visible ante otros. Para ello, debes dejar de lado el pesimismo, no te estanques en crisis financieras pasadas, ya eso no tiene solución, solo sirve de experiencia y aprendizaje, es preferible, que tu lenguaje sea capaz de proyectar entusiasmo y disposición a progresar económicamente. Cambia las frases “No puedo”, “Tengo que”, “pero”, por versiones positivas, del tipo: “Lo Haré”, “quiero hacerlo”, “y”. Estas funcionan como atajos mentales para la superación de obstáculos.  Y recuerda: los más ricos y poderosos, antes de serlo, lo pensaron.