Los usos NO recomendados para un préstamo bancario

En la actualidad es muy frecuente que la gran mayoría de las entidades financieras y/o bancarias, ofrezcan a su clientela la posibilidad de acceder a algún tipo de préstamo. Por supuesto, que la oferta resulta tentadora de la forma en que es vendida, pero antes de emprender este viaje con destino al endeudamiento, conviene que previamente hagas un análisis minucioso y lo más imparcial posible a tu realidad. Pues, lo que pudiese verse como una tabla de salvación podría convertirse en el ancla que no te permita progresar.

Antes de solicitar un préstamo debes considerar lo siguiente.

Deberías comenzar por preguntarte ¿realmente necesitas un préstamo para resolver o mejorar tu situación económica? ¿Cuál es el motivo principal para solicitarlo? ¿Eres capaz de asumir los intereses que genere el mismo? Todas estas preguntas te permitirán enfocarte en la seriedad que reviste asumir un préstamo bancario. Debes recordar que no se trata de un dinero obsequiado o prestado sin condiciones, muy al contrario, existen una serie de consideraciones y previsiones que el Banco toma en cuenta para asegurar el dinero facilitado. Por ello, es necesario que tengas especificada la información referente a los plazos para pagar, las garantías que debes ofrecer, las cuotas, intereses y comisiones que genere, pero sobre todo la viabilidad de su adquisición y el uso que le darás(empresarial, hipotecario, personal), pues esto debe ir precisado en el contrato, desde el inicio.

Motivos errados para solicitar un préstamo bancario.

Como te decía anteriormente, existen básicamente tres formas de préstamos bancarios según el uso que desees darle. Puede ser que optes por un préstamo de tipo empresarial, en este caso lo más recomendable es que sea usado para invertirlo en mejoras, expansiones, aumento de producción, pagar un préstamo más antiguo e incluso capacitación de personal, ¿la razón? A futuro debería retribuirse en ganancias que te permitan cancelar el mismo. Por el contrario, no es buena idea que uses el dinero para cancelar operaciones cotidianas de tu empresa, por ejemplo pago de personal, de servicios, tributos o proveedores. En estos casos, sólo conseguirás endeudarte en mayor medida, aquí deberías es revisar la solvencia o rentabilidad de tu negocio.

Para el caso de préstamos hipotecarios, si deseas adquirir tu vivienda principal, resulta una opción recomendada y aun mas si cuentas con capital inicial para el mismo, que te permita amortizar intereses o por lo menos disminuir el monto a contratar. Si lo que deseas es comprar una segunda vivienda para vacaciones, tal vez debas pensártelo dos veces sobre todo si aun no cancelas el préstamo por la principal. ¿Qué es acertado? Solicitarlo para comprar una casa con miras a renovarla y venderla a mayor precio o usarla para arrendamientos. Pues de esta forma, el préstamo casi se pagará por su cuenta.

Finalmente, en el caso de los préstamos personales, de igual manera, no es conveniente que lo solicites para cancelar deudas del día a día, transporte, comida, servicios, bienes. Sin embargo, puede ser lo más indicado si deseas cancelar deudas con distintos acreedores, costear estudios (siempre es una inversión) o cubrir alguna emergencia médica. Pues, en estas situaciones, siempre quedarás con más holgura financiera para poder cancelar las cuotas acordadas con el banco.  En definitiva, lo importante es que uses la lógica y sentido común y no te dejes enganchar con las “facilidades de préstamo”.